Sala de Tortura
Una amplia sala equipada con los más sofisticados, perversos y originales
muebles, para los amantes del dolor, la inmovilización, la reclusión y la
humillación.
Es imposible escapar de forma física y mental de la sala de tortura, pues el
ambiente represor del lugar simplemente te sumerge en el submundo.
No tienes que cerrar los ojos para imaginar que estás en el lugar más
perverso y cruel. Simplemente, lo estás.
Aquí serás un esclavo y como tal serás tratado: privado de la libertad,
encerrado en las distintas celdas. Una vez sometido en cuerpo y voluntad,
serás objeto de los actos más humillantes.
Tu sexualidad y el placer que obtienes de ella serán anulados, encerrando
tus genitales en contundentes cinturones de castidad (algunos de ellos
pueden incluir electricidad) y sentirás sus efectos cuando sea necesario
hacerte entender tu condición.
En tu nuevo estado, si es el caso, tu culo será un objetivo, serás
sodomizado, con todo tipo de dildos, strapons, incluso una maquina de follar
se ocupará de enseñarte nuevos placeres, mientras estés en las posturas más
humillantes que puedas imaginar: a cuatro patas con tu cara cerca del suelo,
limpiando con tu lengua los zapatos de tu guardiana o, boca arriba, siendo
usado como toilette.
Serás sometido a todo tipo torturas, simplemente para comprobar tu umbral de
dolor y será necesario inmovilizarte en los distintos racks y potros
diseñados para tales fines.
Los látigos, fustas, cañas, gatos de nueve colas, paletas, birchs, etc… se
sucederán hasta que tu Domina lo estime conveniente.
El saco de piel para inmovilización, las máscaras de piel y látex y el
equipo de manipulación sensorial te harán perder la noción de espacio y
tiempo.
El equipo de suspensión, la cruz de San Andrés y la cruz de Malta giratoria,
te mantendrán a la altura y en la postura correcta para torturar tus
genitales y tus pezones. No podrás defenderte y apenas podrás moverte.
En Wanda no tienes que imaginar. Si cierras los ojos es para intentar
despertar de la pesadilla en que te encuentras o para intentar recordar el
mundo que has dejado atrás.











































